
Llegan estos días y la representación iconográfica parece un Deja Vú que quema el cerebro. No soy ateo pero tampoco católico practicante. Estos días, más que la fe, me mueven el cinismo.
Por eso dejo aquí mis cinco razones por las cuales no me gusta la Semana Santa:
1-Los huevos (re)llenos. ¿10 mangos por una bolita micróscopica de chocolate? Es demasiado. Hay mucho pedido de abstinencia pero poca denuncia de la Iglesia por el merchandising pagano. El pobre Jesús debe estar revolcándose en su tumba.
2-Figurita repetida. La tele se reparte entre “Los Diez Mandamientos”, “Jesús de Nazareth” y ahora, gracias a Mel Gibson, “La Pasión de Cristo”. Yo recomendaría “La Última Tentación de Cristo” o “La Vida de Brian” pero no veo a un público entusiasta por el cine independiente (de la iglesia, claro).
3-El Show de la ciencia. National Geographic y Discovery Channel estrenan documentales cada vez más parecidos a un capítulo de “E True Hollywood Story”. Sin ir más lejos ahora hay uno en el que la ciencia afirma que el santo sudario es real cuando otro estudio científico había dicho lo contrario hace menos de una década.
4-Católicos express. Jesús dijo que a los tibios los iba a vomitar de su boca. Si es así pues debe estar como la niña de “El Exorcista” de tanto devolver creyentes que se vuelven prácticantes desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Gloria.
5-Carne Trémula. No como empanadas de vigilia pero no me abstengo del asado. Eso si, este año estaré en Semana Santa sin internet aunque no por sugerencia del Papa. ¿Iré al infierno? creo que si, pero me parece que el boleto de ida lo saqué por otras razones.
Easter Egg: Si a alguno le gustó la imagen de Los Simpsons emulando “La Última Cena” de Da Vinci, recomiendo visitar -y votar- las opciones que da el diario 20 Minutos. Entre mis favoritas está la versión argentina (asado incluido), la del Dr. House, La de Star Wars, la de Lego y la de los zombies, linda y polémica.
Cientos de artículos periodísticos se han escrito sobre los horribles nombres que consiguen las películas al ser tituladas en castellano. ¿Ejemplos? “La Novicia Rebelde”, que en España es “Sonrisas y Lágrimas”, en su versión original se bautizó como “The Sound of Music”. Dos clases de inglés básico le hubieran hecho mayor justicia… pero no sucedió. Sin embargo la inquietud que genera este post es el coraje de aquel que sí fue a esas dos clases y abandonó creyendo que, sin ni siquiera un diccionario, podía triunfar donde su antecesor fue vencido. El resultado se puede apreciar ahora en Mendoza, donde acaba de estrenarse la película “