No hay que ser rubia y una diva de la tele para reclamar por la inseguridad en el país. Así lo entienden en la Iglesia Universal del Reino de Dios, una pyme (?) brasilera que factura cada vez más con el marketing religioso y su eslogan “Pare de sufrir”.
“Crece la inseguridad” es el título catástrofe de tapa del último número de su pasquín “El Universal”, que unos devotos fieles calzados con una remera con invocaciones a Dios reparten en la calle.
El mensaje de esta multinacional a la humanidad es elocuente: si no viene a la Iglesia, lo cagarán a tiros. ¿Cuánta distancia hay entre esta obscena manipulación de un legítimo reclamo y el pedido de mano dura de nuestras celebrities? La misma que hay entre el tamaño de las mansiones de los brasileños y las de Susana, Mirtha y Tinelli.







